Por Yuri Valecillo

No fue mucho y ya la profesora Roraima había advertido de
quien era este sujeto. La lucha en silencio de muchos y la acción de otros
muchos que de vez en cuando no asumieron la consigna de guardar silencio,
fueron años tristes y oscuros, y cada segundo que pasaba se sentía que la
ciudad marchaba hacia el KAOS y la desidia.
En Valencia, la de Venezuela, ni un sólo nuevo teatro de uso
público, ni tampoco una propuesta novedosa para el problema de la basura. Nada.
Las veces que Parra deseaba salir en público, como el caso del Estadio José
Bernardo Pérez, era abucheado por la multitud. Era como un rey momo si gracia y
sin salero, un alcalde descafeínado y bastante turbio en el hacer diario.
¡Al fin se salió del tipo! No me atrevo a decir si fue o no
un pillo, pero de que fue incapaz eso ni dudarlo. Nada más lejos de los que
pensamos que podíamos hacer de la ciudad de Valencia una ciudad vivible. Nunca
el sur estuvo tan maltratado, nunca el sur se vio tan sufrido y desvalido.
Creo que la acción de enfrentar la corrupción no sólo con
golpes espectaculares, es necesaria; debe ser investigado él y todo un equipo
que lo acompañó en su gestión o “indigestión municipal”. Que se diga, informe y
se transparente qué ocurre. Que no se le dé trato preferencial a nadie, y que
las acciones no vayan a terminar en fianza o algo parecido.
La vida de los hombres públicos tiene que ser ejemplo para
el ajeno, y el que tuvo como encomienda hacer de una ciudad un espacio amable,
solidario, revolucionario, democrático… la transformó, y no fue la metamorfosis
para que apareciera una bella mariposa, fue una metástasis administrativa que
todo contaminó e intentó destruir.
De ser cierto lo que señala acerca de Parra, la vida nos
estaría dando una lección: no basta con llenarse la boca de consignas que
incendien corazones para hacer un trabajo que sea recordado por propios y
extraños. Parra hizo lo posible para ser recordado como sinónimo de ineficacia,
opacidad y poca gentileza con la ciudad, y la ciudadanía que puso en sus manos
la responsabilidad de dirigir sus destinos.
Del hijo “Edgardito” al parecer “no se sabe dónde anda”,
aunque "anda" y si algo le vienen dando a Parra es un tratamiento
algo mejor que lo cotidiano: baja sin esposas, habla sin cesar, su hijo lo
visita. Algo que no es muy común, y que indica que inclusive ante la ley, hay
distinciones.
Por ahora estoy escuchando las cosas de Miguel Flores que es
el candidato en que se fincan muchas esperanzas, el papel del Alcalde sustituto
será transparentar, sacar conclusiones de problemas que vive la ciudad,
entregarle al que gane la elección una radiografía de lo que la ciudad.
Edgardo Parra no lo hizo mal, simplemente no hizo nada. Creo
que ya se acabaron las disculpas y también los antidepresivos, la batalla
continúa pero un pillo no debería dirigir tropas.
De verdad y de la manera más sencilla espero que estos meses
en que Alexis López estará como Alcalde de la ciudad le dé luces a lo que
venga. Luces, Alexis. El desafío es enorme y la ciudad y la ciudadanía te miran
con esperanza, que esta no se pierda es tu deber…
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