Por Fidel
Martínez – Militante de Bravo Sur
En estos días
estuvimos conversando con unos compañeros del barrio aquí en Maracay. Ellos nos
mencionaban todo lo malo y bueno sucedido el año pasado. Hacían algo parecido a
un balance, por supuesto sin tener intensiones de saber si hubo o no errores
propios o si se cumplieron metas de trabajo. Era sencillamente una conversa de
gente que siente y padece lo que pasa en las calles y que no ven una mejor
forma de expresarse sino junto a sus amigos. Ellos nos explicaban cómo les
había costado asimilar la partida del comandante; dicen que VTV se los hacía más
difícil. Al principio veían bien esa programación fundamentada en la imagen de
Chávez, porque siempre es bueno recordar, pero luego les parecía que había
detrás de eso mucha manipulación. Ya era hora de aceptar la situación, apretarnos
los pantalones y “darle duro a esta corrupción que nos está matando”. También
nos daban el apoyo usual sobre la situación con el compañero Nervizon Castillo
(privado de libertad injustamente durante 7 meses en el penal de Tocorón). Les
parecía increíble ver en plena de democracia a gente torturada, que se encarcelara
a alguien porque al dueño de la Polar le diera la gana. No entendían cómo en
revolución se ponía preso a un trabajador por ser chavista, por luchar contra
el acaparamiento y a favor del pueblo.



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